Cuando ya tenían hecha la mitad del canal, le metían agua y por ella, en una barca, bajan los materiales , sobretodo cemento. Luego, reducían el caudal y un trabajador , tirando por arriba por una cuerda y dos, empujando por detrás , volvían a subir la barca.

Una anécdota que no se incluyó en el libro "OBRA DE TITANES"

           

 

INTRODUCCIÓN LARGA. ANÉCDOTA CORTA

 

Don Primo Aravilet fue el experimentado topógrafo con el que la Sociedad Electra de Viesgo contaba para conseguir realizar las obras de un canal que, atravesando la Garganta del río Cares, desde Caín hasta Camarmeña, debería llevar, con un desnivel del 0,5 por mil, las aguas de dicho río, que moverían las turbinas de una central hidráulica.

 

         Sin embargo, y ya casi desde el comienzo (los primeros meses de 1917), empezó a ser cada vez más evidente que, a pesar de su saber y competencia, no conseguiría que sus trabajos llegasen a feliz término. Las dificultades orográficas," las verticalidades" de las dos vertientes, en los Picos de Europa, al río Cares, resultaron para él, un obstáculo que le resultó imposible superar. En  la primera edición del libro "Obras de Titanes", ya se adelanta este suceso, así como la llegada de un joven deportista, falto de experiencia en topografía -aunque pletórico de entusiasmo- al que don Primo, con gran profesionalidad, logró inculcar, en pocos días, buena parte de sus conocimientos, en tan importante y allí, imprescindible materia.  Don Primo, asimismo, había preparado como ayudante o "portamiras" a un muchacho cuyo nombre desconozco (en el libro se le da nombre y apellidos, ello se debe a una "libertad literaria" que me tomé, cuyo "secreto" conocemos algunos trabajadores de la Empresa Duro Felguera) que se adaptó estupendamente a su importante misión, hasta tal punto que, en lugar de acompañar a don Primo cuando a éste le llevaron a trabajar a Poncebos, se pensó que era preferible dejarlo en Caín para que ayudase a "arrancar" al topógrafo novato.

La anécdota me la contó -hace algún tiempo, cuando fui a entregarle un ejemplar del libro- el cabraliego de Bulnes, José Noriega Mier, al que también debo mucha información insustituible. El nuevo cometido de don Primo consistió en realizar los trabajos topográficos para la construcción de la central hidráulica, su canal de desagüe, las bases de las tuberías de presión, etc. El nuevo ayudante que intentaba formar, no captaba sus indicaciones, no acababa de aprender; esto tenía a don Primo -mal acostumbrado, ya que su anterior "portamiras" "veía crecer la hierba" -en el continuo mal humor. En cambio, para los  numerosos trabajadores que por allí andaban, era motivo de diversión.

 

Un día y otro día, las discrepancias, la falta de "luces" del ayudante daban pie a numerosas riñas. En cierta ocasión, después de varios intentos fallidos para hacerse entender, a don Primo se le escapó el exabrupto: "Pon derecha la mira, me cago en tu madre, pon la mira derecha".  Es posible que el  mocetón no estuviera muy capacitado para ser ayudante de topógrafo, pero...en lo   tocante a la devoción de su madre.  Azotó la mira contra el suelo y con paso lento se dirigió inexorable hacia don Primo. Este comprendiendo que la "cosa" venía en serio, con las manos extendidas hacia adelante decía: "Perdona, perdona, no quise decir eso". El chaval  seguía avanzando...  Los obreros que por las cercanías andaban y que tanto se habían entretenido hasta entonces, comprendieron también la gravedad del caso y se fueron acercando a Don Primo para impedir que la agresión se llegara a consumar;  tanto por él, como por su compañero, al que si pegaba a un superior, sin duda, le llegaría un importante castigo.  Ajeno a estos movimientos, el mocetón seguía su avance. Don Primo tampoco se daba cuenta de que le estaban formando un "círculo protector".  Cuando únicamente faltaban unos metros para la "colisión", don Primo gritó angustiado: "Cágate tú también en la mía y así quedamos en paz".

 

EN LOS PICOS DE EUROPA.OTRA ASCENSIÓN AL TORRECERREDO

¡Qué ilusión en los preparativos...! Como si en lugar de tres: Ramón (hijo), José y Jorge, los seis (también iríamos Ramón (padre), Fernando y quien esto escribe) fuésemos "rapaces".

TORRECERREDO, con sus 2.648 metros de altitud, es la cumbre más elevada de los PICOS DE EUROPA y del norte marítimo peninsular. Su conquista supone, por consiguiente, un especial interés. Hay que arrancar desde Poncebos (centro neurálgico de los tres macizos de los Picos, no obstante estar únicamente a 220 metros sobre el nivel del mar; siempre destaco esta circunstancia que no tiene parangón) debiendo superarse 2.430 metros de desnivel.
 
El "ataque" lo planeamos en dos jornadas. En la primera subiríamos tranquilamente a AMUESA, que está en la cota 1.400. En aquella majada pasaríamos la noche.  Allí se nos incorporarían cinco montañeros del grupo San Bernardo de Turón, que por trabajar por la mañana y venir desde más lejos, no podrían llegar hasta el anochecer.

En la segunda, alcanzaríamos ¡Qué ilusión en los preparativos...! Como si en lugar de tres: Ramón (hijo), José y Jorge, los seis (también iríamos Ramón (padre), Fernando y quien esto escribe) fuésemos "rapaces".

TORRECERREDO, con sus 2.648 metros de altitud, es la cumbre más elevada de los PICOS DE EUROPA y del norte marítimo peninsular. Su conquista supone, por consiguiente, un especial interés. Hay que arrancar desde Poncebos (centro neurálgico de los tres macizos de los Picos, no obstante estar únicamente a 220 metros sobre el nivel del mar; siempre destaco esta circunstancia que no tiene parangón) debiendo superarse 2.430 metros de desnivel.

 El "ataque" lo planeamos en dos jornadas. En la primera subiríamos tranquilamente a AMUESA, que está en la cota 1.400. En aquella majada pasaríamos la noche.  Allí se nos incorporarían cinco montañeros del grupo San Bernardo de Turón, que por trabajar por la mañana y venir desde más lejos, no podrían llegar hasta el anochecer.

En la segunda, alcanzaríamos ¡Qué ilusión en los preparativos...! Como si en lugar de tres: Ramón (hijo), José y Jorge, los seis (también iríamos Ramón (padre), Fernando y quien esto escribe) fuésemos "rapaces".

TORRECERREDO, con sus 2.648 metros de altitud, es la cumbre más elevada de los PICOS DE EUROPA y del norte marítimo peninsular. Su conquista supone, por consiguiente, un especial interés. Hay que arrancar desde Poncebos (centro neurálgico de los tres macizos de los Picos, no obstante estar únicamente a 220 metros sobre el nivel del mar; siempre destaco esta circunstancia que no tiene parangón) debiendo superarse 2.430 metros de desnivel.

 El "ataque" lo planeamos en dos jornadas. En la primera subiríamos tranquilamente a AMUESA, que está en la cota 1.400. En aquella majada pasaríamos la noche.  Allí se nos incorporarían cinco montañeros del grupo San Bernardo de Turón, que por trabajar por la mañana y venir desde más lejos, no podrían llegar hasta el anochecer.

En la segunda, alcanzaríamos la cumbre y, ¡casi nada!, descenderíamos hasta Poncebos.

VIERNES 8 DE SETIEMBRE DE 1978. PRIMERA JORNADA.

Es el día de la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias. Salimos de Llanes en coche llegando a las diez y media al bar "La Garaganta del Cares", en Bárcena-Poncebos. Es de nuestros amigos Angelina y Francisco. Nos recuerdan que llevamos muchos meses sin ir por allí. Un "poster" de los Picos, en que se señala mi idea de Telecabinas, está materialmente cubierto de firmas que se adhieren a ella. Francisco nos confirma que interesa muchísimo, que le sacan fotografías, que se lo quieren comprar.

Dejamos el coche al cuidado de estos buenos amigos y emprendemos la marcha. Cruzamos el puente de la Jaya. Vamos sin prisas, por la vetusta, serpenteante y muy "pina" senda de Bulnes. Llegamos a la Villa, barrio inferior del renombrado pueblín de Bulnes. Nos desprendemos de las pesadas mochilas en casa de Marcelino, hombre joven, recio, preocupado de que su familia (tiene un nuevo, precioso y cariñoso niño rubio) que recibió la especialísima gracia de nacer en un lugar impresionante y maravilloso, pueda, sin tener que marcharse de él, vivir como viven las personas del tiempo que corre, superando una marginación, de la que algunos son culpables, de siglos.

 Hablamos de muchas cosas que nos preocupan: Marcelino se ha comprado un Land-Rover. Lo  guarda, como hoy nosotros, en Bárcena a 500 metros de desnivel de su casa, a una hora de "su andar" (para un buen número de conductores !cómo si estuviera en la luna!), ¿será el record nacional de distancia del aparcamiento?

Nos dice que al día siguiente va  a acompañar a un cazador con autorización para abatir a un rebeco. (Marcelino es guarda de ICONA) Su hija mayor, Merceditas, de once años va con ellos. ¡Bien por la nueva generación cabraliega! que se percata que su "territorio" ha de servir,  además de para permitirles vivir holgadamente, para practicar el montañismo que tan bien forma la personalidad.

Comemos, sesteamos a la sombra de unos nogales. El sol, en su cenit, calienta enormemente la piedra caliza, de forma que decidimos esperar a que empiece a ocultarse detrás del ALBO, para así subir la canal de AMUESA con menos desgaste. Vamos hasta casa de Guillermina, hablamos con las pocas personas, todas mayores, del lugar.

 Los chavales, impacientes, salen delante. Finalmente también nosotros emprendemos la subida, superamos los diversos y singulares tramos de la senda. Llegamos a AMUESA, donde nos dan noticias nada más que regulares. El refugio de VIGÓN está lleno. Apenas hay agua.

En la majada hablamos con una pastora, la mujer de Leoncio, que con su numerosa prole (creo recordar que tiene siete niños, todos menores de 12 años), pasan los veranos y parte de la primavera y el otoño, si vienen buenos, en una mísera cabaña. Hay otras catorce cabañas vacías, una de las cuales, nos cede la buena mujer para pasar aquella noche.

Cerca de nosotros, en una tienda de campaña, están tres muchachos de Pola de Siero, son: EduardoChema y Antonio. Mañana intentarán, también TORRECERREDO. Decidimos hacerlo juntos.

Va anocheciendo. En el cielo, sin una nube, destaca la luna en octavo creciente. Empiezan a verse las estrellas que resultan enormemente luminosas en aquella atmósfera perfectamente limpia. Vivimos en ciudades en las que no sólo el aire contaminado, sino que su necesaria iluminación de calles, las ocultan y han hecho que las olvidemos.

Llegan los montañeros del San Bernardo. Son Angelín, Marcelino, Fermín, Manolo y Pepin. Con todos ellos realizamos "marchas", no pueden encontrarse mejores compañeros, alegres, prontos a ayudar, "enamorados" de su afición: ¡LA MONTAÑA! y muy particularmente LOS PICOS DE EUROPA.

Dejadnos con ellos mientras hablamos de nuestras cosas, preparamos la cena (enriquecida con leche de vacas que pastan en alta montaña), tendemos en el suelo  los sacos de dormir. Mañana será el ¡¡GRAN DÍA!!

SÁBADO 9 DE SETIEMBRE. SEGUNDA JORNADA.

Se dice muy fácil..."tendemos en el suelo los sacos de dormir"...

Ello conlleva agradables recuerdos de lejanas, en el tiempo, acampadas. Sin embargo, nada más meterse dentro, tras comprobar sus buenas condiciones isotérmicas, empieza uno a enterarse de que las cabezas de los fémures y el coxis, materia a fin de cuentas, no están dispuestas a colaborar con nuestro entusiasmo.

Heme ,pues, allí con toda una larga noche por delante, cambiando de postura, desvelado, rotando para repartir los dolores, preocupado de estar molestando a los demás, que parecen dormir.

Cierto también, que los acontecimientos que nos esperan, en un día que por el crono está empezando, llenan la mente de pensamientos y recuerdos que en nada ayudan a conciliar el sueño.

A las cuatro, una pequeña necesidad fisiológica me saca fuera de la cabaña.

 Está de Sur. El cielo completamente despejado, es impresionante. Tremendo.

La luna se ocultó detrás del TRAVE. Ello hace que los astros destaquen más. No obstante sus 1.400 metros, AMUESA es el fondo relativo, de un gran cuenco cuyos bordes son el perfil de las cumbres de los tres macizos. A partir de él. ¡¡El firmamento!!

Cuando nos acostamos, las diez de la noche de ayer, nuestra nebulosa sí señala hacia Santiago (Galicia), pero ahora, pasadas seis horas, se ha producido un giro de 90 grados-15 a la hora- y, o bien ,señala hacia Islandia o, por el otro extremo, a algún lugar entre Ayamonte y Tarifa.

Allá, un allá que para los ojos humanos puede considerarse el infinito, por encima del collado de PANDÉBANO, ha surgido Orión, la constelación más hermosa del Hemisferio Norte.

Se me ocurre pensar que aquel contrabandista -personaje de la novela de Piasecki- que se enamoró de la Osa Mayor, lo hizo por interés, ya que las dos estrellas posteriores del "carro" le daban la alineación de la Estrella Polar, aquella que indica el norte terrestre, y ésta le permitía orientarse en los avatares y visicitudes de su "oficio".

Vuelvo a meterme en el "saco" con esa "macedonia" de pensamientos dispares, que van cediendo ante una nueva impresión que, poco a poco, termina por hacerse obsesiva. En lugar de descansar, canso; tengo todo el cuerpo dolorido: mañana, no podré llegar a la cumbre.

De pronto, tomo conciencia de que en la cabaña hay un gran revuelo, enorme actividad, "arde" en preparativos. Finalmente me había quedado dormido y todas aquellas inquietudes habían sido una pesadilla.

Coloco dentro de una pequeña bolsa, que ceñiré a la cintura: un bote de melocotón, un tubo de leche condensada, unos dátiles, unos higos y fruta. Son los alimentos para el "asalto". Desayuno fuerte: carne y leche.  El resto, junto con el saco de dormir, lo coloco en la mochila que dejaré en la cabaña. No debo llevar peso extra.

Son las siete y cuarto de la mañana. Salimos fuera, mirando hacia el Sur, se ven dos altos picachos a los que el sol empieza a iluminar. Son el Pico de los Cabrones y, detrás, de él, TORRECERREDO, nuestra meta.

Están enmarcados entre el ALBO a la izquierda y el TRAVE, a la derecha; tienen unos 2.400 metros pero por estar en un primer plano, se ven imponentes.

La expedición se pone en marcha. Somos catorce: Fernando y los cinco del San Bernardo van cargando con las mochilas pues piensan quedarse en el refugio de LUEJE que, aunque oficialmente no está inagurado, sabemos que ya se puede utilizar. Los de la Pola regresarán a dormir a la tienda de campaña en AMUESA. Únicamente los del CIT de LLANES nos daremos la "paliza" en su totalidad.

Al llegar al collado de CIMA, lugar donde la senda que viene desde BULNES desemboca en AMUESA, dos del grupo se acercan a la fuente-única de la majada -(un exiguo goteo que, calculo, manará un litro de agua a la hora). Alguien, durante la noche después de coger agua dejó la lata mal amarrada y ésta se hundió en el mal oliente abrevadero. No sólo les quitamos agua a los pastores sino que, negligentemente, la desperdiciamos.

Pienso en lo fácil que será dedicar dos viajes de "cabina", al  día, para subir tres toneladas de agua tomada en el canal de Viesgo.

Desde AMUESA las praderías van ascendiendo con pendientes entre el cuarenta y el sesenta por ciento, formando un gran triángulo cuyo vértice superior es el TRAVE. Ganar en ese "pradón" seiscientos metros de altitud es nuestra inmediata tarea. Antonio, en cabeza, "tira" del grupo a buen andar. Hace frío y ello ayuda.

A las nueve tomamos el primer descanso: la progresión por la ladera del TRAVE está resuelta.

A partir de allí, para llegar al "jou" de los Cabrones tendremos que atravesar un "rosario" de "jous”, siguiendo un camino sobre la roca, señalado por "hitos" de piedra. Son unos cuatro kilómetros con suave desnivel ascendente.

Vamos caminando por un terreno distinto a cualquier otro, ello resulta apasionante y sobrecogedor. Un desfiladero en la cota 2.000 aproximadamente, su flanco izquierdo en el ALBO y los NEVERONES, su flanco derecho en el TRAVE y el pico de los Cabrones, todos ellos tienen alrededor de 2.600 metros, por consiguiente, paredes verticales de casi seiscientos metros nos oprimen o nos entusiasman, según quiera mirarse. Todo es roca, mucho hielo, muy de  vez en vez, pequeñas manchas verdes, hierba corta y fuerte, "pasto de rebecos" se llama. No busquéis más colores ni más lindezas. Es, utilizando una expresión del mejor de los dramaturgos: EL CORAZÓN DEL CORAZÓN...de los PICOS DE EUROPA. ¡Qué mal le va a este paisaje desgarrador e imponente la palabra "PARQUE"..!

Finalmente, superado un nuevo collado nos asomamos al "jou" de los Cabrones. Es una hondonada de unos mil metros de largo por seiscientos de ancho. En su centro, sobre una nueva leve altitud, contemplamos el refugio de LUEJE. Su emplazamiento, en tan estratégico lugar, fue el sueño de todos los montañeros españoles. Consideramos su necesidad TAN REAL, que no acusamos recibo a algunos razonables reparos a los materiales de que está hecho. Hago votos porque algún día en este "sancta sanctorum" de los PICOS se construya el refugio apropiado.

Rematando las obras del refugio se encuentran Alfredo Fernández, presidente de la Federación Asturiana de Montañismo; Casimiro Argüelles, reportero y relaciones públicas de la misma, otros tres montañeros y un chaval de doce años, cuyos nombres siento no conocer.

Pasamos al interior del refugio "prefabricado". Tiene doble pared ("novopan", para aislar la chapa). Toda la longitud, a la izquierda de la entrada, está ocupada por dos tableros de madera, superpuestos, sobre los que se colocan un total de veintidos colchonetas.

Al salir, observo que la puerta se cierra desde fuera por dos cerrojos, sin llave. Tiene que servir para que cualquiera cogido por una tempestad encuentre en él, cobijo y pueda ¿por qué no? , salvar la vida.

Próximo al refugio hay un estupendo manantial que muy pronto, como ocurre en casi todos los manantiales de los PICOS DE EUROPA, se filtrará entre la caliza y desaparecerá. La mayor parte del grupo se dirige allí para calmar la sed y desayunar .Otros, más ascéticos, preferimos seguir. Nos han señalado el camino: "Seguid a todo lo largo de aquel nevero hasta alcanzar el fondo del "jou". Encontraréis un pedrero arrimado a la pared, tiene unos 30 grados de desnivel. Por él podréis salir de esta especie de "olla" en que nos encontramos."

 Así lo hacemos. Estamos en un nuevo collado, en la cota 2.200, ahora podemos considerarnos fuera de la "influencia" del pico de los Cabrones, pasando a "depender" del TORRECERREDO, un auténtico coloso.

Esperamos a que nos alcancen los del San Bernardo .Nuestros guías en esta marcha. Agrupados nos aproximamos al JOU NEGRO, un circo glaciar (el único de los PICOS), el cual bordeamos por el Este. El JOU NEGRO es una hondonada circular de 500 metros de diámetro. Desde la pared norte del TORRECERREDO, siempre en sombra, desciende hacia él con arrolladora lentitud, una lengua de hielo que arrastra las consiguientes "morrenas".

Marcelino "firme" y Angelín, tras algunos titubeos deciden el punto por donde vamos a empezar la escalada. Ha llegado la hora de la verdad. Dejamos en un montón, bien a la vista, todo aquello que consideramos superfluo. Las manos han de quedar libres.

Comenzamos trepando por una "chimenea" con roca de buen agarre. No es difícil, el ritmo es llevadero, vamos sin fatiga con plenitud de reflejos y fuerzas. Así superamos lo que en realidad es un repie de sesenta metros de altura.

Posteriormente entramos en una zona intermedia, muy inclinada, un mar de rocas grandes y pequeñas, en equilibrio, cuyo peligro estriba en que los que marchan delante pongan alguna piedra en movimiento que puedan alcanzar a los que se retrasan.

Cuidadosamente superamos otros ochenta metros de desnivel que nos dejan al pie de la pared que ha de conducirnos a la cumbre.

Tomamos algunos minutos de descanso;  ya terminé la leche condensada, mis compañeros me dan glucosa. Por primera vez mojo los labios en una de las seis cantimploras que llevan.

Ramón (hijo) y José, impacientes, salen delante y toman una vía distinta. A veces les hacemos detenerse y retroceder. Ha de quedar claro que hemos depositado la responsabilidad en tres veteranos montañeros que conocen el camino y... la naturaleza humana. "Chavales" -les dicen- cuando estemos en la chimenea final podréis marchar los primeros".

Continuo seguro, no tengo sensación de peligro. Sin embargo, me retraso porque (como voy a confesar mis malos momentos también digo esto), Jorge que ha bebido sin tino, sube mal y se retrasa. Procuro no perder de vista a los que me preceden y, a la vez, servir como punto de referencia al muchacho que me sigue.

A nuestros oídos llega un lejano disparo repetido por mil ecos que sorprenden en aquella absoluta soledad y silencio. Minutos después, a las doce y diez de la mañana del nueve de setiembre de 1978 (un día importante en mi vida íntima), piso la cumbre del TORRECERREDO. Es amplia. Al pie de una roca, los montañeros han entronizado una imagen de la Santina, la REINA DE NUESTRAS MONTAÑAS.

La euforia de los expedicionarios es enorme. Nos abrazamos, vamos señalándonos unos a otros los distintos lugares, lejanos o próximos.

¡¡ Mirad, hay pisadas en el nevero TRAS-LLAMBRIÓN!! ¡Un grupo se está acercando a la cumbre...! ¡Aquella majada es la de Ario! ¿No veis el fuego?

¡Sí, pero no encuentro el JULTAYU!

¡Claro, hombre, el perfil de su cumbre está desvaído por la ladera del CUIVICENTE.

¡Qué impresionante es PEÑA SANTA! ¿Os dais cuenta que vista desde aquí tiene cierto parecido con la cabeza  de la Esfinge?

¡Ando buscando el NARANJO!

No te esfuerces, el "pequeño" está detrás de los NEVERONES.

Por cierto que, posteriormente, me aseguraron que un extremo de su cumbre se puede identificar detrás de la cima de la TORRE DE LA PARDIDA.

Pasados los primeros minutos apasionados, el grupo se sienta a compartir las viandas. Pido un trago de agua. ¡La han terminado! Es un importante contratiempo de orden físico, pues hemos sudado y tendremos que seguir sudando, en un esfuerzo continuado, bajo un sol que está elevando más y más la temperatura de la roca y del ambiente.

Comemos melocotón y alguna otra golosina. Otra cosa no es posible ingerirla.

Volvemos, ya más sosegados, a deleitarnos ante unas panorámicas excepcionales. Sacamos fotografías. Las propias cumbres del Macizo Central: PEÑA VIEJA, TESORERO, EL LLAMBRIÓN, PEÑALVA, etc. limitan  la vista hacia el Sur.

¿El arco Este, Oeste, Norte?

¡¡Ah!! ¡¡Asombroso!!

Vosotros mismos podéis hacer la operación. La tangente sobre la esfera terrestre de un punto situado a 2.648 metros de altura es de 183 kilómetros. Equivale a unas cien millas marinas.

Más de la mitad oriental de Asturias y casi toda la provincia de Santander podrían estar a nuestra vista, pero un impresionante mar de niebla, cuya parte superior alcanza la cota 1.100, las cubre.

Esto lo sabemos porque vemos emerger los picos LIÑO, TURBINA y HABA de la SIERRA DEL CUERA. También es visible el "picatortu" del PICU PIENZU, en la SIERRA DEL SUEVE. Como por otra parte está el Sur, la diafanidad es total; también creemos distinguir el TORRES y el TOMEO, de SAN ISIDRO;  posiblemente PEÑA UBIÑA y con certeza la SIERRA DEL ARAMO...

Aún hay algo más que aumentala belleza en este día especial. Las nubes están "instaladas" exclusivamente sobre tierra y todo lo escrito está "orlado" por un tramo de 120 grados de corona circular. Una aureola intensamente azul: ¡EL MAR CANTÁBRICO!

Más al alcance tenemos el MACIZO OCCCIDENTAL -o del CORNIÓN- con sus cumbres encrespadas de 2.600 a 2.300 metros de altitud en su mitad izquierda y CABEZA LLOROSO, comandando la otra mitad de cumbres que no llegan a 1.800 metros de altura. También se domina buena parte del VALLE DE VALDEÓN, hasta el punto que no penetró la niebla. Para terminar, a nuestros pies, grandes precipicios sobre la canal de DOBRESENGOS   , que desde el JOU GRANDE, desciende hasta el río CARES.

Comprendo que, ante una visión parecida, hace dos mil años un judío exclamase. "Señor, quedémonos aquí; levantaremos una tienda para TI, otra para Moisés y otra para Elías". ¡También el SEÑOR estaba con nosotros!

Son las dos y minutos. Para los de Llanes, a los que cuatro familias esperan hoy mismo, llegó el momento de emprender el regreso.

Fue un descenso lento y seguro.  La sed llegó a ser insoportable. Al llegar a la base recogemos un jersey que anudamos a la cintura, y un palo, largo y ligero, que me prestó Wencines, que hasta aquí fue un estorbo pero que a partir de ahora me servirá de apoyo. Para defenderme de la sed, en el pañuelo aprieto nieve que voy chupando. Apenas siento alivio.

Llegamos al refugio de Lueje, acostándonos, exhaustos, sobre las colchonetas. Me llaman vago porque bebo tumbado, sorbos cortos y continuos. Es la dieta que me receto yo mismo.

Casimiro que se quedó para seguir trabajando mañana por la mañana junto con los de San Bernardo, escucha en silencio, feliz, nuestros apasionados comentarios sobre las recientes vivencias. Fue la última vez que le vi. Si tenía que morir, entiendo que fue buena cosa que esto le ocurriese, meses más tarde, en sus amadas montañas. Nunca olvidaremos a este compañero al que dejamos en una pausa, entre dos jornadas de trabajar para los demás. Todo un símbolo.

A las cuatro y media tenemos que reanudar el descenso. Resuelto el problema de la deshidratación, voy caminando bien. Los chavales nuevamente se distancian. Formando un "tandem" proseguimos solos Ramón y yo, aunque he de confesar que nos equivocamos: nos metimos en un "mal paso" y para resolverlo tenemos que ¡subir!, de forma que cuando llegamos a la ladera norte del TRAVE nos sobran cien metros más de desnivel , en roca: ¡Paciencia y caminar!

Llego desfallecido al collado de CIMA, tanto que permito que sea  Ramón quien se desvíe para recuperar las mochilas.

En la fuente, la lata tiene tres litros de agua. Lleno la cantimplora (en el descenso llevé una avarientamente conmigo). Allí mismo me tumbo. En una espera de veinte minutos recupero bastante. Por primera vez siento hambre. Llega Ramón, que se sienta a mi lado. Con él, su hijo, José y Jorge, pletóricos de fuerzas. Me dejan la mochila y salen brincando. "No os preocupéis si tardamos" les decimos.

Nosotros hacemos una nutritiva comida de cosas ricas y reposamos un rato. Pero, lamentablemente, hay que seguir marchando .Son las siete y media de la tarde.

Al entrar en la cota 1.100 nos metemos en la niebla. La estabilidad atmosférica de aquel día fue asombrosa. Recuperados por los alimentos, vamos descendiendo lo más malo, pero la noche se nos echa encima y ¡queda tanto!

Irremisiblemente se apodera de nosotros un nuevo y fatídico desfallecimiento. Vamos sin fuerzas en las piernas, dando traspiés en la oscuridad por los últimos zig-zag de la senda de BULNES. Entonces recordé aquellos versos de Kipling:

"Si logras que tus nervios y tu corazón te asistan
aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga
 y  se agarren contigo cuando no queda nada
 porque tú lo deseas y quieres y mandas...

Y, ¡por fin!, estamos en PONCEBOS. Son más de las diez. Los chavales, que llevan largo rato jugando al tute, sonríen comprensivos. Angelina, Francisco y Alfredo, que acaban de cenar, procurando disimular el asombro que nuestro aspecto les produce, nos felicitan. Al día siguiente, tanto la mujer de Ramón como la mía, coincidieron en apreciar lo mucho que habían adelgazado nuestras caras.

Llega un Land-Rover. Descienden de él Marcelino y su hija "que también está muy cansada de su jornada cinegética" y a la que
todavía espera ¡la subida a BULNES!

Marcelino nos comenta:

- ¿No oisteis  un disparo?

 - Sí, le contestamos.

-  Éramos nosotros que vimos como coronabais TORRECERREDO.
 

  Creo que este valioso testimonio es una buena oportunidad para poner punto final a esta crónica.

 

¿POR UN LAGO? ¡QUÉ NO DARÍA YO POR UN LAGO EN COMEYA!

En la mañana de un luminoso domingo del mes de mayo de 1973, después de haber dejado aparcado el coche en un corto ramal de carretera -bifurcación de la que sube a los Lagos- que está debajo del Mirador de la Reina, empezamos a caminar pausadamente hacia el Collado de Uberdón con destino a Comeya: Mari Carmen, mi esposa, Covadonga,  Carmen y Fruela. "Amosa" (María Jesús), todavía muy pequeñina, se había quedado en Oviedo con los abuelos "Castañón".

Detrás de nosotros venía un pastor que al alcanzarnos saludó y , acto seguido, cogió a Fruela y le levantó, colocándole con ambas piernas flanqueando su cuello;  luego acopló su andar al nuestro , encantado de que  un "grupín" de "capitalinos" fuésemos a conocer el territorio donde pastaban en libertad más de un centenar de reses vacunas.

Remontando el citado collado surgió delante de nosotros un paisaje impresionante, único y "super hermoso". Cuando descendíamos nos señaló una pequeña laguna donde termina un riachuelo, aquel día aún con buen caudal de agua. Nos dijo que el regato se sumía allí volviendo a surgir en manantial, en determinada hondonada "aprendiz de garganta", unos cincuenta metros más abajo de donde habíamos dejado nuestro vehículo.

Terminado el descenso el carreterín que pisábamos se adentró en una amplia llanura ocupada por exuberantes praderías, llegados prácticamente al centro de aquel círculo maravilloso, el pastor nos propuso que nos quedásemos allí -lo cual hicimos encantados- y él se fue al encuentro de otro paisano que, casi simultáneamente, estaba bajando desde el Collado de Llano Cantu procedente del pueblín de Demués, ya que conjuntamente iban a proceder al recuento del ganado que a lo largo y ancho de Vega de Comeya, pastaban en absoluta libertad.

Fue un día perfecto del que todavía quiero reseñar una circunstancia: los pastores estuvieron recorriendo una y otra vez en todas las direcciones la Vega: en una de aquellas "pasadas" uno de ellos nos dijo que les faltaba una novilla. ¿Cómo son capaces de contar tan nutrido rebaño y, en aquel caso, saber que les faltaba una res y cuál era? Difícil de entender pero: así es.

Al empezar la tarde, emprendimos el regreso "desandando" la antigua carretera minera, ya entonces muy deteriorada. Poco antes de remontar el Collado de Uberdón, en una zanja a la sombra de arbustos estaba tumbada, rumiando, una vaca. Grité: "Aquí hay una novilla". "Muy bien, "arréela" que es la que estamos buscando", respondió subiendo también la voz el más próximo de los paisanos. O sea que pastores y familia "Zubis" quedamos "a partir un piñón".

Ha pasado mucho tiempo pero os aseguro que aquel día resultó  de lo más entrañable e inolvidable para nosotros.

A raíz de aquella excursión, meses más tarde, concreté un anteproyecto para el desarrollo turístico de aquella zona. Sobre la extensa superficie de escombreras que existen en la parte sur de Comeya, proponía realizar un buen aparcamiento que se separaría del resto de la Vega con una barrera de arbolado. Allí arrancaría un túnel con fuerte ángulo ascendente que atravesaría la arista este del Picu Golubu y, ya al aire libre, un plano inclinado que llegaría cerca del Lago Enol,  donde, recientemente, se realizó un importante (si bien bastantes días insuficiente) aparcamiento. Sobre dichas obras irían las dos vías y el cruce de un Funicular.

   Pronto empecé a "enterarme" que Parques Nacionales en Asturias, se opone  a los medios mecánicos silenciosos y no contaminantes es decir: eléctricos. Tampoco le hacen gracia, hay que reconocerlo, la llegada de vehículos de explosión y contaminación, pero considerándolos un "mal heredado", a regañadientes permite (con la única excepción de la Etapa de La Vuelta Ciclista a España a los Lagos de Covadonga, que tiene gran difusión por toda Europa, así que lo prohibe) algunos días la ocupación de  praderías por miles de coches; proyectando para un próximo futuro, aparcamientos en zona urbana para los vehículos particulares y desde allí una flota de autobuses -que en el verano podrán ser necesarios centenares- que llevarán a los turistas al Lago Enol y a la Lagunilla Ercina.

Años más tarde, abandoné la idea del funicular ( en una próxima colaboración expondré mi actual propuesta de acceso a "Los Lagos" ) y recordando la "pastoril" primera visita vine a proponer que: con "cuatro perres" ( aquí como me pasó al proponer una carreterita bordeando Peña Maín de acceso a Bulnes, cometí un craso error: las obras públicas  sólo tienen "chance" si los que las proyectan las sacan a concurso y los que las realizan logran que las inversiones sean enormes) se debían taponar el sumidero de las Tremonas para ,  en tres o cuatro  años conseguir que se forme un lago de ¡ 11! veces la superficie del Lago Enol y 2,5 veces su profundidad. Un gran lago que nos permita exclamar con grandonismo justificado: ¡Los Lagos de   Covadonga!
Oviedo, 20 enero de 2007

Nota.-Los Reyes Magos me pusieron el Libro -publicado en setiembre de 2006- :"Gustav Schulze en Los Picos de Europa".  Está escrito por Elisa Villa Otero, Enrique Martínez, Jaime Truyols Santonja y Peter Schulze Christelle. Patrocinado por Cajastur.
   
En la página 51 se lee. "A la mañana siguiente no puede (G.Schulze) ponerse en marcha antes de las 11, ya que tiene que esperar a que regrese el guía que ha ido a Covadonga. En esta parada Schulze deambula por los alrededores de Comeya y Los Lagos y registra numerosas observaciones: reconoce los depósitos de las antiguas morrenas glaciares; examina la mineralización de manganeso que se introduce por las fracturas que hay en las calizas; contempla desde un promontorio el Llano de Comeya y el modo en que el río se sume en aquella depresión, que, según describe, fue antiguamente el lecho de un Lago; identifica en las calizas restos fósiles de crinoideos y braquiópodos..."

EL PASEO DE SAN PEDRO EN LLANES Y EL CERRO DE SANTA CATALINA DE GIJÓN

En Llanes sienten una especialísima devoción por su Paseo de San Pedro: sobran razones para que así sea.  El volumen de obra que para acondicionarlo se realizó no fue importante: "unos picapedreros" con barras y "tronzones" rebajaron las partes más altas de un alargado "cuetu", constituido por piedra caliza erosionada y quebradiza; con esta piedra rellenaron los huecos, construyendo también con ella, en todo el perímetro, unos muros bajos (cincuenta centímetros) de mampostería; toda la superficie horizontal lograda, la cubrieron de tierra vegetal que sembraron con semilla para hierba; finalmente, para darle acceso, se hizo una avenida, perpendicular al paseo, de 130 metros de longitud, rematada por una amplia escalinata. Eso fue todo.

Se me olvidaba. También plantaron unas cañas, que en la centuria, y dos quintos de otra, que transcurrió desde entonces, se convirtieron en unos singulares  y nudosos tamarindos, que cogieron una angustiosa inclinación hacia el este, forzados a esa postura por los fuertes y dominantes vientos del noroeste.

La importancia del Paseo de San Pedro estriba, sin duda, en que ya en aquellos lejanos tiempos, una corporación de llaniscos ilustres, resultaron auténticos precursores al pensar que debían darse facilidades a las personas -realizando unas obras cuyo mayor mérito es que no se notan- para la contemplación de una zona de espléndida belleza.

Una buena parte de la "nombradía" y progreso de Llanes, se apoya en su hermoso Paseo de San Pedro.

En Gijón , hace un número todavía dígito de años,  "cristalizando" largas negociaciones anteriores,  una Corporación Municipal -que debería ser "grabada" en "mármol" para recuerdo y agradecimiento de las generaciones venideras- logró que el Ministerio del Ejército cediese (quizá fue una permuta), el Cerro de Santa Catalina que, lindando con el mar y elevándose setenta metros sobre él, está flanqueado por el Puerto del Musel, los astilleros y la totalidad de la ciudad hasta Somió; teniendo por el norte, como providencial remate, la cambiante, indescriptible e insuperable línea del horizonte.

Los actuales responsables municipales con criterio distinto al que tuvieron sus precedentes llaniscos, no supieron valorar lo trascendental que es, en sí misma, esta parcela y, sin pensárselo dos veces, encargaron a un renombrado escultor una obra que a manera de monumental "guinda", "coronase" y diese "personalidad" al cerro (ahora se ve que su intención tenía mayor alcance, ya que quieren que sirva de símbolo para Gijón).  Sin permitirme juzgar la obra anterior de este señor, la cual apenas conozco, opino que en absoluto  era necesaria con tan gran volumen, la que se erigió en el repetido y "reencontrado" para la ciudad Cerro de Santa Catalina.

En "caliente", teniendo  en cuenta que buena parte de mi vida profesional estuvo ligada a obras de hormigón armado, pienso que este "medio cilindro", construido con dichos materiales, colocado en posición vertical, cuyo borde superior se prolonga, hacia un lado, con una fuerte viga en "vuelo" y al lado contrario con sólo media viga, resulta un tanto "mastodóntico" .El poco airoso conjunto sugiere, no un Corazón de Jesús, aunque sí "algo" -además "manco"- que pretende abrazar, no cabe determinar con qué intenciones, a los gijoneses.

Quede constancia que creo, que con el hormigón armado, en lugares apropiados, pueden realizarse obras necesarias, funcionales y artísticas.  Verbigracia: La "torre de refrigeración de agua de la Central Térmica de Soto de Ribera, la cual aunque es enorme, tiene líneas armoniosas, estando sostenida, en toda la circunferencia de la base, por una "cenefa" de pilarcillos inclinados que consigue que la construcción dé la sensación de ligereza y belleza. También el Palacio de Deportes de Oviedo obra fundamental y admirable de don Idelfonso Sánchez del Río: una gran bóveda estribada en quince pares de articulaciones en "cintura de avispa", que produce la estupenda sensación de que está desafiando las leyes de la gravedad.

Marzo, 1990

 

 

IMPACTO EN UN HOMBRE DE BURGOS

Esta historia tuvo lugar hace cincuenta y tantos años. No eran tiempos de hacer turismo; ni los medios de locomoción ni la moda animaban a viajar.

Nuestro hombre se puso en camino guiado por la necesidad de visitar y conocer una rama de la familia que residía en Llanes.

Al llegar, y tras pasar un par de días con parte de ella,  expreso su entusiasmo por los verdes paisajes del Norte; supo que el cabeza de familia y los dos hijos mayores pasaban la semana trabajando a cuarenta kilómetros, en Cabrales. Pensó que lo mejor sería ir  a su encuentro.

Se desplazó a Arenas y, desde aquí, expectante y asombrado en una rudimentaria camioneta, por una ¿carretera? increíble llegó a Poncebos.

Se apeó encogido y temblando; no comprendía aquel terreno, aquella roca, aquellos precipicios.

Abrazó a su cuñado y sobrinos, comió y, recuperado un tanto, quiso penetrar un poco más en aquel mundo alucinante.

Su familia diagnosticó las escasas fuerzas del pariente y no veían posibilidad de complacerle. Por fin, decidieron llevarle a Camarmeña.

Hacía allí subía el tío, sin resuello, sin fuerzas, pero con voluntad de castellano (una cosa tan simple y fácil, resulta a otros dificultosa, casi imposible).

Fue superando los 230 metros de desnivel y consiguió-no queráis saber en cuánto tiempo-sentarse en un murete, al pie de la capillina de Camarmeña.

Pasó bastante tiempo, la respiración fue normalizándose; los ojos nublados por la fatiga, recuperaron la visión.

Las familias, a las que separan grandes distancias, no rompen del todo sus vínculos; se cruzan cartas comunicándose, bodas, nacimientos y otros hechos importantes.

Hay absoluta certeza de que aquel hombre mayor, que había nacido y vivido mirando hacia arriba, admirando las torres góticas de la Catedral de Burgos, tuvo hasta su muerte un recuerdo imborrable de este viaje y en su tierra habló continuamente a sus familiares, a sus amigos, casi casi con fanatismo , del ¡NARANJO DE BULNES!

Nota del autor: Este artículo fue publicado en mi primer libro "Para que los Picos de Europa tan nuestros en la leyenda lo sean de verdad" en 1974. La anécdota se desarrolla pues, en los años 20 del pasado siglo

HOMENAJE A ALFONSO MARTÍNEZ:CABRALIEGO LEGENDARIO

Queridos amigos:

Estamos aquí en el Ayuntamiento de Carreña, capital del Municipio de Cabrales, para celebrar un acto, en el que se va a honrar a un hombre, a un cabraliego legendario y, esto debe destacarse desde el primer momento, sin embargo sencillo. Alfonso Martínez, escalador de todas las cumbres de los Picos de Europa y más de un centenar de veces "vencedor" del mítico "Naranjo de Bulnes".

Patrocinan y dieron cuerpo a esta idea, la dinámica Junta Directiva del Centro Asturiano de Madrid, asociación de asturianos que, por razones  adversas muy antiguas (que con el tiempo no acaban de mejorar), se ven en la necesidad de trabajar lejos  de su terruño, de este añorado vergel -que tendría que ser muy rico pero en el que absurdamente, (fallan los hombre), escasean las oportunidades de ganarse la vida- que es Asturias. Es de sobra conocido que el Centro Asturiano  de Madrid lleva varios años haciendo entrega de un trofeo, "La Manzana de Oro", a personalidades de las ciencias, las artes, la política, la literatura...: asturianos o vinculados a Asturias. Al iniciarse el pasado otoño, empezaron a llegarme las primeras noticias de una nueva inquietud, de una idea, que su directiva, quería ver cristalizada. Conscientes de que en la actual forma de la sociedad el DEPORTE es uno de sus elementos constituyentes más importantes, quieren, desde ahora, premiar a aquellos hombres que en el DEPORTE han sobresalido. Introducen, desde mi punto de vista "cincuentón", muy justamente, una novedad: Se les ocurrió que, al menos en las primeras entregas de trofeos se tendrían en cuenta los méritos, no de los deportistas en activo, ya que tal como se comportan los medios de comunicación, estos son "coronados de laurel" frecuente y multitudinariamente, sino que era más equitativo recordar a aquellos otros extraordinarios deportistas asturianos, que siguen entre nosotros, y que cuando estaban en plenitud de fuerzas y de inteligencia ¡Ay dolor!, nos conmovían y entusiasmaban tanto como hoy puedan hacerlo Serrapio o Eloy.

Como  primera medida buscaron, sagazmente, un símbolo que, representado en un trofeo, sirviese, no sólo para premiar a los deportistas que han conseguido distinguirse, ir "más allá" que los demás, sino también para recordar a esa Asturias singular y pujante a la que, al menos idealmente, todos aspiramos.

El símbolo elegido resultó ser el Naranjo de Bulnes, es decir, el maravilloso "totem" cabraliego, asturiano, español, si bien dándole su segundo nombre o, si queréis el primero, que no vinimos aquí a discutir sobre toponimia: PICU URRIELLU.

¿A quién había que entregar los dos primeros trofeos PICU URRIELLU?  Fue la inmediata auto-pregunta que se hicieron y se contestaron sobre la marcha. Vimos que el pensamiento de la Directiva del Centro Asturiano de Madrid es honrar a los deportistas. Antes, ahora y posiblemente en el futuro, el fútbol es el deporte rey.
Consecuentes con ello, la semana pasada entregaron un PICU URRIELLU al inolvidable Herrerita, el temperamental y fuera de serie interior izquierda gijonés que jugó en el Real Oviedo y en la Selección Nacional. Pero hay otros deportes, también importantes, así que hoy, en medio del cariño de todos, se lo entregamos a un deportista asturiano natural de un mínimo y hermosísimo pueblín de los Picos de Europa, un auténtico "Belén" para un "Nacimiento" que, dicho sea de paso, aún sigue incomunicado. Allí nació y vivió su juventud Alfonso Martínez, mirando hacia arriba, contemplando desde la ventana de su casa en Camarmeña a sólo 6 km. de distancia, si bien 2.100 m  más alto, un paisaje único, bravo, de privilegio: precisamente el PICU URRIELLU.

Es evidente  que este , sin par, obelisco que es el Naranjo de Bulnes, marcó y decidió la vida de Alfonso, hombre bueno y arriesgado, y así vemos como, a muy temprana edad y a escondidas de su padre, atendiendo como Ulises a una llamada irresistible, ascendió el 18 de setiembre de 1926, en solitario, el PICU URRRIELLU. También sabemos que, posteriormente, repitió un centenar muy largo de veces esta escalada, sirviendo, en todas ellas, ajeno a cualquier egoísmo, de báculo, de guía, de seguridad a unos centenares de personas, las cuales gracias a poder compartir los dones naturales de Alfonso que le permitieron ascender por las paredes más verticales de las montañas, consiguieron inscribir su nombre en un importantísimo y bien controlado "ranking" pero, sobre todo, retener en sus almas la satisfacción y el sano orgullo que proporciona el haber conquistado una cumbre difícil e incomparable.

Gregorio Pérez, Víctor Martínez y sus seis hijos, escaladores todos ellos, entre los que nos limitamos a nombrar a : Alfonso, nuestro personaje de hoy y a Juan Tomás que nos acompañó y ayudó en mi primer contacto con los "Picos", hace, este mes de agosto, 45 años; que con Ballesteros, Berridi, Remis, Sadia y muchos otros naturales de la comarca que es dueña de los  Picos de Europa, fueron auténticos precursores al entender desde principios de siglo, que la admiración y el conocimiento de Los Picos de Europa tenían que ser difundidos y generosamente compartidos.

A esta importante y didáctica misión dedicaron, todos ellos, muchos años de su existencia y grandes esfuerzos, poniendo en juego, si bien con riesgos calculados, centenares de veces sus vidas.

¡Para que vengan dos docenas de personas de ciudad, confusos pregoneros de utopías, a querer considerar los Picos de Europa "su" latifundio particular, "su" territorio colonial privado; a pretender convertirlos en "tabú", oponiéndose, sin el menor rubor, a accesos respetuosos con el paisaje y con el medio ambiente que son sociales y absolutamente necesarios!

Alfonso: Es dudoso que sea yo la persona indicada para hacer entrega de este trofeo "PICU URRIELLU",  sin embargo tengo la confianza  de que dada tu bondad y sencillez - que son parte de las cualidades que conforman tu personalidad, a las que hoy hacemos justicia- , sabrás pasar por alto mi falta de méritos.

Lo que si estoy en condiciones de garantizar Alfonso, es que el abrazo que te voy a dar es el de un viejo amigo emocionado.

Cabrales 12/08/1986

Nota del autor: A día de hoy, hace años que Camarmeña está comunicada por carretera, pero siguen vigentes (peor aún, se han acrecentado) muchos de los males que ya entonces afectaban a Asturias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UN SEGUNDO "TRANCO" HASTA AMUESA DESDE LA ESTACIÓN, EN BULNES,DEL FUNICULAR

UN SEGUNDO "TRANCO" HASTA AMUESA DESDE LA ESTACIÓN, EN BULNES, DEL FUNICULAR

PRIMERA PARTE

Con   Mari Cruz, Marina, Rodrigo, Juan y Pepe, cierta mañana del pasado mes de agosto, subí en el funicular de Bulnes. Este quinteto es adepto al senderismo y a las excursiones por las montañas: lo cual practican, casi semanalmente". Lo mío en la montaña, fue más esporádico y ahora que los achaques me están pasando "factura", he tenido que renunciar. Fui con ellos a Bulnes para aprovechar el "carrique"  en todo-terreno,  una invitación para el remonte y así se lo dije a Rodrigo y a  mi cuñada; para defender ciertos intereses. Me apresuro a aclarar cuáles eran esos intereses: las "interpretaciones" las carga el diablo.

Ya había subido hacía algunos meses en el funicular y dejado a Marcelino Mier, en depósito, libros para que procurará venderlos y sabía que había" dado salida" a alguno: queden las cosas claras. En cierta ocasión, hace mucho tiempo, nos reunimos un grupo heterogéneo de personas para hablar de los Picos de Europa. Aproveché para darles a conocer mi anteproyecto de telecabinas a AMUESA. A la salida un conocido doctor y montañero me espetó: "claro y así los señores Zubizarreta hacen sus negocios y especulaciones". Ya le perdoné, aunque aquel comentario me dolió en lo más íntimo.

Al llegar a Bulnes nos enteramos que Marcelino, el más pertinaz luchador por conseguir la carretera -pienso que totalmente descorazonado-  había alquilado el bar y la vivienda de Bulnes a un montañero y, con Celina su mujer, se fue a vivir a un lugar en el que no se siguieran sintiendo aislados. Quien rige ahora el bar, en su nombre, me pagó siete libros y como no le hace "tilín" que se divulguen mis propuestas, me devolvió el resto.

Entre tanto mis compañeros empezaban a "darse la paliza": subieron a Pandébano, bajaron luego a los Invernales de Cabao, por una carretera construida recientemente para dar entrada -hasta un lugar, hace tan sólo diez años, idílico-  a los vehículos con motor de explosión y contaminación. Allí curiosamente, determinados montañeros, que se hacen notar, habían escrito el Manifiesto de Pandébano, para oponerse a aquél famoso "triteleférico"; esto ocurrió meses antes de empezar las obras de la recientemente citada carretera, a la que, sin embargo, no le dedicaron ningún "remilgo proteccionista".

Continuaron mis amigos bajando por el acceso rodado a Sotres y llegaron aproximadamente a las cinco de la tarde al Bar de la Garganta del Cares en Poncebos, en donde había comido y charlado con Eduardo, veterano trabajador y jubilado de "la Viesgo" que está casado con una hija del legendario Manuel Campillo, les estaba esperando.

Por mi parte, desde Bulnes había andado hasta el funicular, deteniéndome a la mitad del camino para hablar con un vecino del pueblo, menudo de unos cuarenta años, pelo largo, liso y negro y, creo recordar, peinado con raya al medio. Subía éste, sudoroso, empujando un carretillo muy cargado. Reflexionamos juntos sobre el desatino que supuso gastar dos millones de euros para "comunicarles" de forma tan precaria; ya que los vecino de Bulnes Villa han de ascender cincuenta metros y los del barrio del Castillo ciento treinta metros, (la altura de casas de dieciocho y cuarenta seis pisos respectivamente), arrastrando en carretilla o subiendo en burros, los materiales y enseres que precisan.

¿Por qué ya no protestan? Claro que se dieron cuenta del fallo garrafal -que ellos padecen- de cambiar en diez días, sin apenas reflexionar, de proponer una carretera -estimo que mal concebida-  a un funicular-en el interior de un costosísimo túnel- de más longitud y mucho menos desnivel, que lo que es normal en estas máquinas. Hasta tal punto llegó su enfado que, estos sufridos vecinos de Bulnes, hicieron algo muy malo, que no debían de haber hecho. Con todo y lo inoportuno de dicha acción y como ocurre en bastantes casos similares -al final de esta colaboración relato uno - la "cosa" pudo, si hubiese habido buena voluntad, haberse "diluido". Pero para ellos, no hubo piedad ni comprensión a un acto realizado por la acumulación durante decenios, de desengaños. Fueron denunciados a los tribunales y, sus abogados, para evitar males mayores, les aconsejaron que se callasen. Y en el silencio siguen.

Descendí, cómodamente en el funicular, haciendo algunas observaciones que puede que en otra ocasión explique. En la Estación Inferior estaban esperando, en una larguísima cola, multitud de turistas. Este precioso artilugio (ver foto) puede dar ocho viajes a la hora y subir cuarenta y ocho personas en cada viaje. Pero resultan que han acordado un horario y los viajes son cada media hora y nada más que pueden subir veintiocho personas. Además, en el punto álgido de la mañana, se dedica un viaje para que los vecinos -que tienen que estar allí puntuales- suban hasta el vagón que aparece en la parte superior de la foto, por una rampa del 18% en carretillas, sus materiales y animales,  siendo dicho viaje sólo para ellos.

Todo lo cual lo sufren en sus carnes los vecinos, pero, entiendo , que también es una enorme falta de consideración para los ilusionados -por lo menos hasta toparse con aquel atropello- turistas, que pagan por su billete una muy considerable cantidad.
(Continuará).

Julio de 2003

UN SEGUNDO TRANCO HASTA AMUESA DESDE LA ESTACIÓN, EN BULNES, DEL FUNICULAR

SEGUNDA PARTE

Quizás penséis: ¿Pero qué pueden hacer, por poner una cifra, quinientas personas, al mismo tiempo en Bulnes? No sabría responder. Así que me remito a la solución que ya ofrecí: que una empresa privada (o participada) solvente (¡ojo!: no represento, ni hablo en nombre, ni conozco cual pueda ser la tal empresa) construya el "carreterín", con túneles y afloramientos, bordeando la Peña Maín "piedra angular desechada por los ingenieros"- para acceso de vehículos de los vecinos y que, a cambio de esta inversión ( no de bóbilis) le concedan por "x"  años administrar el funicular y, evidentemente, construir también, desde las proximidades de la Estación Superior del repetido Funicular un Telecabina de "va y ven" hasta el borde superior del Murallón de Amuesa; construyendo también unos cinco mil metros de camino de escaso desnivel, para que los visitantes puedan conocer la estratégica y extraordinaria terraza de Amuesa.

Sé que hay en Cabrales, por lo menos otro proyecto de Teleférico. Razonemos cual puede resultar más atractivo, el que más emociones pueda proporcionar a los turistas. A fin de cuentas, si se va a conseguir un importante desarrollo, ellos son los que lo van a sostener.

Si resultase ser mi propuesta: hacedla vuestra, si lo estimáis conveniente. No olvidéis también que mi afición de "escribidor", sobre   esta zona, estará siempre al servicio de una causa que, el sosiego que dan los años dedicados a este tema y los del calendario, me han convencido que es conveniente y justa.

Para terminar relataré otra anécdota que, me consta os "prestan" mucho; me la contó un farmacéutico de Sama de Langreo que estuvo retenido, sin poder bajar, tres horas en la Estación Superior del Telecabinas de Fuente Dé. Contrariamente a lo que ocurre después de estos "alardes", el que voy a contar no tuvo difusión.

En la mañana de un soleado día del mes de junio de 1990 (año arriba, año abajo) -poco tiempo después de que se pusiese en marcha la segunda ampliación del Teleférico- las cabinas de Fuente Dé estaban subiendo a todo ritmo a las personas, que al reclamo de tan prestigioso remonte, alegres y confiadas, iban llegando en número considerable. De pronto un grupo de jóvenes gritando "eslóganes" de protección a la naturaleza, irrumpió en el andén y sin que los dos empleados pudieran impedirlo, se encadenaron a la cabina vacía que acababa de bajar. El encargado después de intentar, sin éxito, que depusieran su actitud que a tantas personas iba a perjudicar, llamó por teléfono a CANTUR, sociedad "participada" que construyó dicha segunda ampliación y que entonces y en la actualidad, la administra.

En CANTUR ya estaban prevenidos de que aquello podía llegar a producirse. Se lo comunicaron a la Guardia Civil  para que fuese a la Estación de Fuente Dé si bien le pedían que se mantuviese en un "segundo plano" y no interviniese. Desde teléfonos y en persona llamaron a hoteles, comercios, institutos de Potes,  colegios, etc., en cuyos lugares los dueños, empleados, profesores, alumnos, agricultores, ganaderos, dejaban lo que estaban haciendo cogían sus coches -los que los tenían-  con la recomendación de recoger a los que esperaban al borde de la carretera. También llamaron al encargado del Telecabinas indicándole que suspendiera la venta de billetes: que devolviese el dinero a los que lo no quisiesen esperar y que en la estación superior pidiesen a los "clientes" disculpas por las molestias y paciencia.

Desde la siguiente media hora y durante dos horas más, estuvieron llegando coches repletos y algún autobús "a tope", los ocupaban personas que representaban todas las actividades productivas del Valle de Liébana. Estas gentes se fueron situando, en silencio, frente a los "encadenados" y una vez desbordados los andenes también por las escaleras y formando una compacta "piña" alrededor de la Estación.

Finalmente, la persona que había organizado aquel espontáneo (pero menos) plebiscito, atravesando con dificultad entre aquel gentío, llega junto a los jóvenes y les dice: tenéis que saber, chavales, que nuestro Valle era hace cinco lustros, el más mísero y aislado de la provincia, un "fondo de saco" habitado por personas que vivían al borde de la subsistencia. La Providencia "adjudiquémoslo a Ella- nos trajo esta maravillosa máquina que ya tuvo dos ampliaciones y duplicó y luego cuadruplicó sus posibilidades de subir gentes.  Gracias a éste telecabinas, durante seis meses del año el Valle se nos llena de personas en vacaciones y durante los otros seis meses, se mantiene una muy apreciable concurrencia. Tenemos Parador de Turismo, hoteles, buenas fondas, albergues, residencias, campings, restaurantes, comercios de todo tipo, los productos de la agricultura, de la artesanía, de la ganadería tienen, ahora una "salida" impensable hace tiempo. En definitiva, este valle tiene muchos trabajos, todos dignos, que nos permiten sentirnos confiados ante el porvenir. Así que vais a hacernos el favor de soltaros del encadenamiento, de iros y de no volver, en esta actitud, más.

Los jóvenes, contritos, aceptaron y como no tenían llave para el candado, pronto apareció la Guardia Civil-un cuerpo generoso y sacrificado- con una cizalla, que forma parte de los pertrechos necesarios para conseguir mantener las libertades de las mayorías silenciosas. Desde entonces-como en los cinco lustros anteriores- en la Liébana: "Son felices y comen perdices".

Vosotros, asturianos orientales, si no las "coméis" es porque no queréis-

En Asturias, en dos "trancos", subiríamos 1.150 metros de altura

 

El primero de ellos ya está realizado: es el funicular de Bulnes. Arranca en la cota 225, algo más arriba del Puente Torbanes, cota 212.25, y llega a determinado lugar, en la zona de Colines de Arriba, cota 625. Desde allí un camino de 220 metros, llano, nos lleva a un lugar que denominaremos (Y) por aquello de que ¡Ya va siendo hora! Aquí arrancará un telecabinas incomparable.

Voy a tratar de avalar el anterior adjetivo: subidos en una cabina iríamos contemplando el muy singular y tortuoso Valle de Bulnes; la Canal del Tejo, por la que se "precipita" el Río Bulnes, bordeándole a izquierda y a derecha con dos "paredes" de enorme verticalidad. La cabina sigue avanzando y, superados, 400 metros de desnivel, nos avisa alguien de que mirando al Sur se empieza a distinguir la cumbre del Naranjo de Bulnes; absortos ya con el Uriellu y durante los dos minutos que restan del viaje, apreciamos como va creciendo y creciendo y justo, al llegar a la estación superior en el punto (Z) (que estaría en la cota 1.375) podremos admirarlo en su totalidad.

Dicho lo cual, paso a recordar que se deberá construir una senda de 1.400 metros hasta la milenaria majada de Amuesa. Desde aquí otra senda de tan sólo 400 metros nos lleva a un promontorio a 1.449 metros de altura, situado en el lugar donde el Murallón de Amuesa es más Murallón. Este "mirador" está a 1.200 metros, casi verticales, sobre el río Cares, desde él, recuerdo mirando al Sur, se divisan el Albo, el Torrecerredo y muchas cumbres y accidentes geográficos más.

Es indudable que los financieros que van a construir la Torre Kingdom, con tan enorme inversión, buscan con ella rentabilidad. Con las actuaciones que de forma precipitada acabo de exponer- y siempre que, con anterioridad, se dé una solución al estacionamiento de coches y autobuses-, se potenciaría el estupendo, aunque infrautilizado, funicular de Bulnes, dando simultáneamente a Cabrales  el inaplazable impulso económico que los planteamientos conservacionistas, hasta ahora, han cercenado de raíz.

 

SI SE AMPLÍA HASTA CAMARMEÑA LA SENDA DEL CARES, ES SEGURO QUE AUMENTARÁ ENORMEMENTE EL NÚMERO DE VISITANTES.

Situémonos en la Senda del Cares:

Venimos andando desde Caín, hemos llegado a su punto más alto: " Los Collados", emprendemos desde la cota 510 la bajada, sin túneles, siempre  a la intemperie, se llega a la cota 255 a un tramo de carretera "interructa" (sabia decisión la de no continuar) enfrente del Puente de la Jaya.

Dicho tramo tiene unos 1.500 metros lineales y un desnivel del 17% resulta por lo tanto una bajada muy dura (¿y qué me decís de la subida?).

Pues bien, si el "punto" en que la senda cruza la curva de nivel 500, derivamos un nuevo tramo hacia la izquierda de ella, de unos 1.700 metros lineales que nos lleva a determinado lugar, ya en Camarmeña, en la cota 450, y que tendrá por consiguiente, un desnivel del 3%.

Para realizar este nuevo tramo seguiremos el ejemplo del mítico Manuel Campillo, cabraliego de pro, que desde 1943 a 1948 dirigió a pie de obra los trabajos de la "Senda" que fueron si no geniales, algo que se le aproxima mucho. Irá siempre por encima del Canal del Cares que también termina en Camarmeña, con túneles alternando con tramos al aire libre.

Llegados a Camarmeña: ¡Ah! Las vistas de la Canal del Tejo y al fondo, en lo alto, el Naranjo de Bulnes o el Urriello - que lo mismo da, que da lo mismo - son variados y siempre impresionantes.

Allí en Camarmeña, el Ministerio de Información y Turismo, la Diputación, otros organismos, grupos de montaña de Oviedo, Gijón, Avilés, de Mieres y de otras poblaciones asturianas, Grupos de Montaña de Madrid, de Burgos, de San Sebastián, de Santander, de Valencia, de Sevilla , un centenar muy largo de personas interesadas, contribuimos para que se pudiera realizar el:      

     HOMENAJE AL NARANJO DEL GRUPO G.V.M.A.

                             PRIMAVERA 1976

Que es un lugar incomparable...

Luego por la carretera en zig-zag de 10 cerradas curvas, bajamos a Poncebos ¿ o subimos de Poncebos?

A no ser que...

                        Oviedo, 29 de enero de 2014

 

UN SEGUNDO TRANCO HASTA AMUESA DESDE LA ESTACIÓN , EN BULNES, DEL FUNICULAR

UN SEGUNDO TRANCO HASTA AMUESA DESDE LA ESTACIÓN, EN BULNES, DEL FUNICULAR

SEGUNDA PARTE

Quizás penséis: ¿Pero qué pueden hacer, por poner una cifra, quinientas personas, al mismo tiempo en Bulnes? No sabría responder. Así que me remito a la solución que ya ofrecí: que una empresa privada (o participada) solvente (¡ojo!: no represento, ni hablo en nombre, ni conozco cual pueda ser la tal empresa) construya el "carreterín", con túneles y afloramientos, bordeando la Peña Maín "piedra angular desechada por los ingenieros"- para acceso de vehículos de los vecinos y que, a cambio de esta inversión ( no de bóbilis) le concedan por "x"  años administrar el funicular y, evidentemente, construir también, desde las proximidades de la Estación Superior del repetido Funicular un Telecabina de "va y ven" hasta el borde superior del Murallón de Amuesa; construyendo también unos cinco mil metros de camino de escaso desnivel, para que los visitantes puedan conocer la estratégica y extraordinaria terraza de Amuesa.

Sé que hay en Cabrales, por lo menos otro proyecto de Teleférico. Razonemos cual puede resultar más atractivo, el que más emociones pueda proporcionar a los turistas. A fin de cuentas, si se va a conseguir un importante desarrollo, ellos son los que lo van a sostener.

Si resultase ser mi propuesta: hacedla vuestra, si lo estimáis conveniente. No olvidéis también que mi afición de "escribidor", sobre   esta zona, estará siempre al servicio de una causa que, el sosiego que dan los años dedicados a este tema y los del calendario, me han convencido que es conveniente y justa.

Para terminar relataré otra anécdota que, me consta os "prestan" mucho; me la contó un farmacéutico de Sama de Langreo que estuvo retenido, sin poder bajar, tres horas en la Estación Superior del Telecabinas de Fuente Dé. Contrariamente a lo que ocurre después de estos "alardes", el que voy a contar no tuvo difusión.

En la mañana de un soleado día del mes de junio de 1990 (año arriba, año abajo) -poco tiempo después de que se pusiese en marcha la segunda ampliación del Teleférico- las cabinas de Fuente Dé estaban subiendo a todo ritmo a las personas, que al reclamo de tan prestigioso remonte, alegres y confiadas, iban llegando en número considerable. De pronto un grupo de jóvenes gritando "eslóganes" de protección a la naturaleza, irrumpió en el andén y sin que los dos empleados pudieran impedirlo, se encadenaron a la cabina vacía que acababa de bajar. El encargado después de intentar, sin éxito, que depusieran su actitud que a tantas personas iba a perjudicar, llamó por teléfono a CANTUR, sociedad "participada" que construyó dicha segunda ampliación y que entonces y en la actualidad, la administra.

En CANTUR ya estaban prevenidos de que aquello podía llegar a producirse. Se lo comunicaron a la Guardia Civil  para que fuese a la Estación de Fuente Dé si bien le pedían que se mantuviese en un "segundo plano" y no interviniese. Desde teléfonos y en persona llamaron a hoteles, comercios, institutos de Potes,  colegios, etc., en cuyos lugares los dueños, empleados, profesores, alumnos, agricultores, ganaderos, dejaban lo que estaban haciendo cogían sus coches -los que los tenían-  con la recomendación de recoger a los que esperaban al borde de la carretera. También llamaron al encargado del Telecabinas indicándole que suspendiera la venta de billetes: que devolviese el dinero a los que lo no quisiesen esperar y que en la estación superior pidiesen a los "clientes" disculpas por las molestias y paciencia.

Desde la siguiente media hora y durante dos horas más, estuvieron llegando coches repletos y algún autobús "a tope", los ocupaban personas que representaban todas las actividades productivas del Valle de Liébana. Estas gentes se fueron situando, en silencio, frente a los "encadenados" y una vez desbordados los andenes también por las escaleras y formando una compacta "piña" alrededor de la Estación.

Finalmente, la persona que había organizado aquel espontáneo (pero menos) plebiscito, atravesando con dificultad entre aquel gentío, llega junto a los jóvenes y les dice: tenéis que saber, chavales, que nuestro Valle era hace cinco lustros, el más mísero y aislado de la provincia, un "fondo de saco" habitado por personas que vivían al borde de la subsistencia. La Providencia "adjudiquémoslo a Ella- nos trajo esta maravillosa máquina que ya tuvo dos ampliaciones y duplicó y luego cuadruplicó sus posibilidades de subir gentes.  Gracias a éste telecabinas, durante seis meses del año el Valle se nos llena de personas en vacaciones y durante los otros seis meses, se mantiene una muy apreciable concurrencia. Tenemos Parador de Turismo, hoteles, buenas fondas, albergues, residencias, campings, restaurantes, comercios de todo tipo, los productos de la agricultura, de la artesanía, de la ganadería tienen, ahora una "salida" impensable hace tiempo. En definitiva, este valle tiene muchos trabajos, todos dignos, que nos permiten sentirnos confiados ante el porvenir. Así que vais a hacernos el favor de soltaros del encadenamiento, de iros y de no volver, en esta actitud, más.

Los jóvenes, contritos, aceptaron y como no tenían llave para el candado, pronto apareció la Guardia Civil-un cuerpo generoso y sacrificado- con una cizalla, que forma parte de los pertrechos necesarios para conseguir mantener las libertades de las mayorías silenciosas. Desde entonces-como en los cinco lustros anteriores- en la Liébana: "Son felices y comen perdices".

Vosotros, asturianos orientales, si no las "coméis" es porque no queréis-

 

En Asturias, en dos "trancos", subiríamos 1.150 metros de altura

 

En Asturias, en dos "trancos", subiríamos 1.150 metros de altura

En Asturias, en dos "trancos", subiríamos 1.150 metros de altura

El primero de ellos ya está realizado: es el funicular de Bulnes. Arranca en la cota 225, algo más arriba del Puente Torbanes, cota 212.25, y llega a determinado lugar, en la zona de Colines de Arriba, cota 625. Desde allí un camino de 220 metros, llano, nos lleva a un lugar que denominaremos (Y) por aquello de que ¡Ya va siendo hora! Aquí arrancará un telecabinas incomparable.

Voy a tratar de avalar el anterior adjetivo: subidos en una cabina iríamos contemplando el muy singular y tortuoso Valle de Bulnes; la Canal del Tejo, por la que se "precipita" el Río Bulnes, bordeándole a izquierda y a derecha con dos "paredes" de enorme verticalidad. La cabina sigue avanzando y, superados, 400 metros de desnivel, nos avisa alguien de que mirando al Sur se empieza a distinguir la cumbre del Naranjo de Bulnes; absortos ya con el Uriellu y durante los dos minutos que restan del viaje, apreciamos como va creciendo y creciendo y justo, al llegar a la estación superior en el punto (Z) (que estaría en la cota 1.375) podremos admirarlo en su totalidad.

Dicho lo cual, paso a recordar que se deberá construir una senda de 1.400 metros hasta la milenaria majada de Amuesa. Desde aquí otra senda de tan sólo 400 metros nos lleva a un promontorio a 1.449 metros de altura, situado en el lugar donde el Murallón de Amuesa es más Murallón. Este "mirador" está a 1.200 metros, casi verticales, sobre el río Cares, desde él, recuerdo mirando al Sur, se divisan el Albo, el Torrecerredo y muchas cumbres y accidentes geográficos más.

Es indudable que los financieros que van a construir la Torre Kingdom, con tan enorme inversión, buscan con ella rentabilidad. Con las actuaciones que de forma precipitada acabo de exponer- y siempre que, con anterioridad, se dé una solución al estacionamiento de coches y autobuses-, se potenciaría el estupendo, aunque infrautilizado, funicular de Bulnes, dando simultáneamente a Cabrales  el inaplazable impulso económico que los planteamientos conservacionistas, hasta ahora, han cercenado de raíz.

 

SI SE AMPLÍA HASTA CAMARMEÑA LA SENDA DEL CARES, ES SEGURO QUE AUMENTARÁ ENORMEMENTE EL NÚMERO DE VISITANTES.

Situémonos en la Senda del Cares:

Venimos andando desde Caín, hemos llegado a su punto más alto: " Los Collados", emprendemos desde la cota 510 la bajada, sin túneles, siempre  a la intemperie, se llega a la cota 255 a un tramo de carretera "interrupta" ( sabia decisión la de no continuar) enfrente del Puente de la Jaya.

Dicho tramo tiene unos 1.500 metros lineales y un desnivel del 17% resulta por lo tanto una bajada muy dura (¿y qué me decís de la subida?).

Pues bien, si el "punto" en que la senda cruza la curva de nivel 500, derivamos un nuevo tramo hacia la izquierda de ella, de unos 1.700 metros lineales que nos lleva a determinado lugar, ya en Camarmeña, en la cota 450, y que tendrá por consiguiente, un desnivel del 3%.

Para realizar este nuevo tramo seguiremos el ejemplo del mítico Manuel Campillo, cabraliego de pro, que desde 1943 a 1948 dirigió a pie de obra los trabajos de la "Senda" que fueron si no geniales, algo que se le aproxima mucho. Irá siempre por encima del Canal del Cares que también termina en Camarmeña, con túneles alternando con tramos al aire libre.

Llegados a Camarmeña: ¡Ah! Las vistas de la Canal del Tejo y al fondo, en lo alto, el Naranjo de Bulnes o el Urriello - que lo mismo da, que da lo mismo - son variados y siempre impresionantes.

Allí en Camarmeña, el Ministerio de Información y Turismo, la Diputación, otros organismos, grupos de montaña de Oviedo, Gijón, Avilés, de Mieres y de otras poblaciones asturianas, Grupos de Montaña de Madrid, de Burgos, de San Sebastián, de Santander, de Valencia, de Sevilla , un centenar muy largo de personas interesadas, contribuimos para que se pudiera realizar el:      

     HOMENAJE AL NARANJO DEL GRUPO G.V.M.A.

                             PRIMAVERA 1976

 

Que es un lugar incomparable...

 

Luego por la carretera en zig-zag de 10 cerradas curvas, bajamos a Poncebos ¿ o subimos de Poncebos?

 

A no ser que...

 

                        Oviedo, 29 de enero de 2014