NOS ESTÁ MATANDO

 

Salgo de casa, como casi todas las mañanas, a las 9.30 para realizar las compras domésticas. Ya de regreso, camino por la calle Doctor Casal y al llegar a Uría, está el semáforo que permite cruzar la calle, en verde.

Dos autobuses están detenidos, van en dirección hacia la Escandalera, están separados dos metros. En el otro sentido no hay ningún vehículo. Cruzo raudo entre ellos. Al hacerlo una rutina, a la que nadie prestamos ni la más mínima atención, se me presenta en su más cruda realidad.

El tubo de escape del autobús delantero, cumpliendo su función, echa una gran cantidad de humo.

Sigo caminando por Gil de Jaz y recuerdo que si no ésta misma mañana, ayer, escuché por la radio que las cajetillas de tabaco, llevarán el aviso: "El tabaco puede matar", desde ahora, con caracteres mayores que la propia marca de la cajetilla.

Convencido de  la enorme desproporción que hay, entre los humos de los pitillos y  de los vehículos de motor de explosión, me aventuro a afirmar que estos últimos: Nos están matando.

 Oviedo, 11 de febrero de 2015