PON MUCHAS MINI-CUMBRES EN TU VIDA

   

En un periódico asturiano de fecha 24-09-2003, dan la  noticia de que el montañero Victoriano Oiarzábal ha vuelto a ascender, esta vez en solitario, el CHO-YOU de 8.153 metros; con ello consigue ser la única persona que no solo ascendió las catorce cumbres de más de ocho mil metros que existen en el mundo – todas ellas en la Cordillera del Himalaya- si no que, repitiendo alguna, suma ya diez y nueve (adelantando a un francés que, con las mismas condiciones, ascendió dieciocho).

 

Damos la más sincera enhorabuena a tan extraordinario escalador dotado de todas las cualidades necesarias para emprender estas hazañas, amén de una consolidada “buena estrella”. 

 

Hace más de seis lustros que leí  el apasionante libro del periodista, y en aquella trascendental ocasión escalador, Herbert Tichy, titulado “CHO - OYU”. En él  relata cómo, en compañía de los también austriacos Helmut y Jölcher, ayudados por el sherpa nepalí Passang  (en el relato no escatima méritos a su indispensable ayuda) y otros nueve sherpas, alcanzaron  en el otoño de 1954, por primera vez, la séptima (Tichy indica la posibilidad de que sea la sexta) cumbre más alta de la Tierra. 

 

Sobre esta ascensión, en su tiempo, pergeñé una colaboración en “El Oriente de Asturias” que gustó en el “mundillo” montañero asturiano pero -como ocurre con mucho de lo que escribo- los siguientes renglones los dedicaba a exponer mis ideas o propuestas que tratan  de que en Asturias sigamos los pasos -¿pragmáticos? Pues sí- que  se realizan en el resto de España y en todas las comarcas alpinas. Se trata, ni más ni menos, que aprovechar el enorme “tirón” de las montañas para el disfrute de muchos. .Éstas, para ellos, “heréticas” ideas, a los tales, no les hacen “tilín”, ya que se proponen conservar estos “territorios” para su particular disfrute. Sintiéndolo en el alma, sigo en mis “trece” ya que si no tratase de dar a conocer mis propuestas, no sería yo. 

 

Ya este verano en Llanes, “reverdeciendo” añejas reflexiones, estuve dándole vueltas a la Hoja 32-III del Mapa Topográfico Nacional de España. Hace tan solo unos días en Oviedo, compré un ejemplar nuevo de dicha hoja pues las otras dos las tengo manoseadas y rotas.  La doblé varias veces para destacar determinada zona, saqué fotocopias y sobre una de ellas me puse a trabajar sobre el proyecto que me he propuesto. Después de algunos intentos fallidos, conseguí encajar las piezas de un complicado  “puzle”. 

 

Proseguí sobre el mapa algún tiempo, para tratar de mejorar lo trazado, y de pronto, vi algo curiosísimo que no buscaba, por la zona del  Picu Turbina (1317). En una superficie de unos 20 Km2, se aprecian un gran número de cumbres, con la correspondiente cifra que da  fe de su altitud. Algunas de esas cumbres tienen nombre propio: Turbina, Peña Haba, Cabeza Brañasola… pero son en el conjunto, muy pocas. Las otras muy numerosas cumbres, se reconocen y diferencian entre sí por la cifra que señala su altitud. Encontramos la mini-cumbre 1125, la 1152, la 1103, la 1153, la 976… En fin, para no ponerme pesado, contabilicé ¡236!

 

Si a la hora de la “composición” podéis publicar el de mapa que os adjunto, ayudaréis a que cada lector pueda escoger las que más le gusten. Si no se publica, que la compre en una  librería. Ésta es una de las hojas que todo buen asturiano debe tener en  su casa.

 

Cuanto mayor sea el fragmento de mapa, encontraremos más cantidades de mini-cumbres. No tengo conocimiento de que tan gran acumulación se repita en otras sierras en tan poca superficie como ocurre en nuestra Sierra del Cuera. Me limito a compartir con vosotros mi “hallazgo”. Mirad por donde personas normales y poco dadas a esfuerzos sobre-humanos, podremos emular, incluso superar con creces: en número de cumbres “conquistadas”, a nuestros amigos que han hecho del vencer montañas su norma de vida.

 

Os recomiendo que estéis atentos a mi próximo escrito. Trato en él de cómo construyendo dos medios mecánicos se puede poner en marcha una importantísima atracción turística que “encandilará”, durante prácticamente todos los meses del año, a multitud de personas. Éstas no verán defraudadas sus expectativas y se logrará, como añadidura, que las necesarias inversiones obtengan una razonable y justa rentabilidad.

 

Por el momento, el acercamiento a esta apasionante sierra es desde Arengas (Cabrales), por un camino de caballerías que supera fuertes pendientes en la cara sur de la Sierra del Cuera, ganando setecientos metros de desnivel. 

 

El complejo que os voy a presentar-abierto a otras propuestas-debe ser el “motor paisajístico” que potencie los  municipios de  Llanes y Cabrales.

 

                         Oviedo, 24 de septiembre de 2003

 

 

 

Nota: No conseguí publicar este artículo en su día. Vuelvo a intentarlo.

 

                        Llanes, 6 de agosto de 2015