PROMOCIÓN TURÍSTICA PARA EL ORIENTE DE ASTURIAS. PICOS DE EUROPA

CARTA ABIERTA A SIETE JÓVENES BIÓLOGOS

Mis felicitaciones por el premio obtenido gracias a vuestro trabajo sobre EL PARQUE NACIONAL DE COVADONGA. 

De ello nos enteramos en un artículo publicado en “La Voz de Asturias” el domingo 15 de enero de 1984. 

Es sobre alguna de vuestras declaraciones en ese reportaje en las que voy a apoyarme para “comentándolas”, escribir estos renglones. 

Bienvenido todo esfuerzo sincero e inteligente que conduzca a una mejor utilización de nuestro PARQUE, de nuestras montañas, en las que amén de su importancia biológica, habéis sabido reconocer su valor posiblemente, más promocionable: EL PAISAJE. 

Tenéis razón cuando afirmáis que a pesar de ser el primer PARQUE que se concretó en España (año 1918) no están aprovechadas sus posibilidades en absoluto: muy al contrario, una desidia de muchos años permitió una progresiva “invasión motorizada” de las vegas de los lagos y de rincones situados mucho más en el interior del PARQUE, así como la instalación de cabañas de particulares de, ahora, muy difícil erradicación. 

Estas “ocupaciones” ponen en evidencia la “condición” natural del PARQUE.  

Cuando decís: La excursión típica es COVADONGA-LOS LAGOS estáis soslayando el principal problema. Estos 12 kilómetros de una carretera peligrosa están ocupados con harta frecuencia por interminables, ruidosas, polucionantes -contaminantes caravanas de automóviles, autocares, motocicletas que posteriormente “atascan” anárquicamente a todo lo largo y ancho de LAS VEGAS DE ENOL y de LA ERCINA, del POZO DEL ALEMÁN, etc. 

Éste es el PARQUE que pretendéis mejorar y esas sus vergonzosas circunstancias. 

Sobre dichos vehículos se ha calculado que anualmente acuden 500.000 personas, buena parte de las cuales, como si estuvieran unidas a él por  un invisible cordón umbilical, no se separan más de 100 metros del utilitario o autocar (a las motos no hay obstáculo que las detenga), que les ascendió, Así están las cosas. 

VEGA DE COMEYA, LUGAR DE RECEPCIÓN 

Habláis de la conveniencia de buscar un lugar de recepción desde el que se orientarían, dirigirían, los pasos del visitante. Esto conduce a una de las dos razones que me han movido a escribiros. 

Mirad: aproximadamente en el kilómetro 5 de la carretera a los lagos ( por debajo del MIRADOR DE LA REINA), arranca una, ahora destrozada, carretera que llevaba a la VEGA DE COMEYA, que está en la cota 850 y que servía a unas explotaciones mineras, felizmente abandonadas.

Dicha VEGA es una enorme hondonada de fondo plano, un gran lago que en época remota, perdió su agua al desfondarse. Tiene una superficie de 12 veces la del LAGO ENOL. Parte del borde suroeste de esta Vega está ocupada por grandes escombreras y balsas de decantación, restos, intolerables en un Parque Natural, de estas labores mineras. 

Sobre estas balsas y escombreras, convenientemente explanadas, hay que habilitar un aparcamiento capaz para acoger a todos los vehículos que puedan llegar; con todo, resultará un área relativamente pequeña, en un extremo de la VEGA DE COMEYA, de la que quedará separada por unas hileras de árboles. 

 Allí se instalaría el CENTRO CÍVICO, que existe en los Parques Nacionales y en los Parques Naturales y en las Estaciones de Montaña, que vosotros llamáis ZONA DE RECEPCIÓN.

Será el sitio idóneo para que “emplacen sus reales” los técnicos, biólogos, geólogos, historiadores, facultativos de minas, monitores de la naturaleza, guías de montaña, etc.     

Desde este rincón de la VEGA DE COMEYA hay que mejorar una senda existente por la que, una vez superados 250 metros de desnivel, se llega, a voluntad, a los LAGOS DE ENOL o de LA ERCINA.

Esta solución, puesta de manifiesto hace algunos años en un amplio reportaje que me hizo Faustino F. Álvarez, al que siguió, ratificándolo, otro de Ramón Prada Vicente, profesor de Cangas de Onís, evitará que en sus partes más “nobles” nuestro Parque permanezca tan duramente adulterado por la, allí, molesta vecindad de los vehículos de motor de explosión. 

Sin embargo, como la gente es como es, con su carácter, voluntad y forma física personal, resulta que la gran mayoría de los concurrentes no está por la labor de superar los 250 metros de desnivel de “marras”.

Sin demasiado entusiasmo ideé (como lo hay en el Valle de los Caídos, en el Monte Santa Bárbara, en Montjuic, en Montserrat y en tantos y tantos otros lugares de gran afluencia de gentes), un “medio mecánico”, un funicular, para este caso concreto, que se ubicaría precisamente en la zona destrozada por las zanjas de las explotaciones mineras de la mina de BUFERRADA. 

Tendrá que ser capaz de ascender (y descender) 1,800 personas/ hora, cifra que estimo imprescindible en los “días punta”. 

Tenéis que daros cuenta que por muy “anti-parque-natural” que sea el hábito adquirido, a estas personas, precursoras en varias décadas sobre vosotros, en la admiración por el PARQUE NACIONAL DE COVADONGA, si se les crea un problema, hay que darles una solución aceptable. 

Además, cobrando “treinta durillos” por subir y bajar en el “artefacto” (con palabras no disminuimos su eficacia) se conseguirían buenos ingresos que permitan autofinanciar vuestra, por lo demás, magnífica propuesta. 

 Estoy seguro de que sois realistas y comprendéis que es mejor esta fórmula para atender a las nóminas de los técnicos: biólogos, geólogos, historiadores, facultativos de minas, monitores de la naturaleza, guías de montaña, etc., que no acudir de frente a las acosadas “arcas” de la Comunidad Autónoma. 

A fuer de sincero, os confieso que siempre pensé en los PICOS DE EUROPA como una riqueza potencial recaudable por medio del turismo, y casi exclusivamente para promocionar a los habitantes de la comarca. 

DURAS PALABRAS                                                                        

Decís que la apertura de una carretera la consideráis una medida brutal. 

No puedo comprender porque mezcláis vuestro, posiblemente, buen trabajo con un exabrupto tan antisocial. 

¿Es brutal que los vecinos de un sufrido pueblo, dejado hasta ahora de la “mano de los hombres”, traten de incorporarse a la civilización? 

¿Son brutales unos políticos que ¡por fin!, ponen en marcha un proyecto, más de 10 años congelado que va a liberar a aquellos lugareños de una sangrante incomunicación  de siglos? 

Conozco bastante bien la idiosincrasia de estas gentes y puedo anticiparos que si la carretera a que os referís es la de BULNES, ¡os ha tocado un segundo premio! Del que os hará entrega, encantado, cualquier cabraliego.   

TREMENDISMO AL HABLAR DE UN TELEFÉRICO 

Llegamos a la segunda razón que me motivó a escribiros. 

Decís que sería “brutal” instalar un teleférico. 

Desde hace 15 años estoy proponiendo que se instale un teleférico en AMUESA. Voy a defenderme de tan improcedente adjetivo. 

Hicisteis dos visitas científicas. Apostaría a que una de ellas después de avanzar sobre el vehículo (¿un Land Rover?) lo más posible, caminaríais hasta ORDIALES, si acaso hasta VEGA REDONDA; la segunda, pienso que sería hasta la VEGA DE ARIO. 

Vuestra marcha, muy lenta, pues ibais realizando estudios y recogida de muestras, con todo y vuestra juventud os resultó un “tanto inaccesible”. 

Si hubieseis  ascendido por la CANAL DE TREA o la de MESONES, os habría parecido “mucho más inaccesible”. 

Como quedó dicho, los visitantes  llegan a miles. 

Vosotros parece que os dispondríais a ir recibiendo y llevando de cabaña en cabaña, de camping en camping (turismo de mochila, respetable pero poco práctico para una región que necesita nuevos recursos) y juego porque me toca, a alumnos de institutos y colegios a los que daríais lecciones prácticas de ecología. 

Con las demás personas que ya acuden y cuyo número, para la buena marcha, debe de incrementarse, ¡qué pensáis hacer? 

Si vuestro compañero, en lugar de ser de Cangas de Onís hubiese sido de Potes, podríais haber realizado un estudio parecido en el Macizo Oriental. ¿Habríais tenido (para que se leyese en Liébana) tan dura palabra para un “medio mecánico” que, por lo demás, es utilizado y lucido en todos los folletos y “posters” de todas las montañas de todos los países civilizados de la tierra? 

Días pasados se iniciaba en Sarajevo la OLIMPIADA BLANCA. ¿Estáis informados, acaso, de si a los asistentes y a los competidores se les va a ascender a las cabeceras de las pistas en trineos arrastrados por perros siberianos? 

Cumpliendo un deber de asturianía –preocupado no de asuntos folklóricos , sino de la evidente necesidad que nuestra región tiene de encontrar nuevos recursos- hace tres meses, también en CARTA ABIERTA, puse en antecedentes al Sr. Consejero de Turismo como lo vengo haciendo con los que precedieron, como “luché”, gratis, y no estoy pasando factura en una comunidad formada para promocionar Asturias, León y Santander, llamada CORNISA DEL CANTÁBRICO, como lo haré con cualquiera que reciba sobre sus hombros el honroso, pero cargado de responsabilidad, deber de PROMOCIONAR EL TURISMO EN ASTURIAS. De que el teleférico de Fuente-Dé no sólo había sido decisivo en la puesta en marcha de la economía de la comarca de Liébana, sino que su influencia se nota en el buen hacer turístico de la región Cántabra: concretamente, la estación de invierno TRES MARES tiene dificultades económicas, que se solventan con los beneficios que se obtienen en Fuente-Dé. 

Por este telecabinas han ascendido más de dos millones de personas. 

Silenciosos, como los teleféricos, cientos de miles de asturianos han utilizado su servicio, aprovechando sus ventajas, disfrutando gracias a él, de sensaciones inesperadas e insustituibles. 

Hace muchos años, demostrando ser un buen caminante, Camilo José Cela fue andando DESDE EL MIÑO AL BIDASOA; se acercó a PONCEBOS (Cabrales) y trató de subir no sé si a CAMARMEÑA, a TIELVE por la RUMIA, a BULNES por la Canal del TEJO, quizá le animaban a ascender a LOS COLLADOS para que realizase la entonces difícil (doy fe de ello) RUTA DEL CARES. 

Lo cierto es que dejó escrito: “Estos caminos hay que dejarlos a  las cabras”.

Aquel Cela, o el de hoy, podemos tomarlo como prototipo de tantísimas personas a las que “porque sí” utilizando como única razón una palabra ofensiva para quien  piensa de otra manera, queréis dejar fuera del “pastel”. 

A vosotros no tengo más que deciros. 

Voy a terminar: quiero creer que si Cela, gracias a ser subido en un teleférico, se hubiese situado sobre la garganta del RÍO CARES, recibiendo el influjo del imponente y “ amigo” TORRECERREDO, contemplado, en abierta panorámica el MACIZO OCCIDENTAL con sus PEÑAS SANTAS DE ENOL y DE CASTILLA, habría conservado un recuerdo suficientemente entrañable como para haberle evitado “echar la pluma a pacer”, cuando de forma tan indignante se refirió a la que la canción llama REINA DE NUESTRAS MONTAÑAS, que lo es del corazón de muchísimos asturianos.

                                Llanes, 18 de febrero de 1984